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M.A.N.G.O. · Sociedad & Cultura · Filosofía

Filosofía con Onkey

Rúbrica de filosofía. Una pregunta que la humanidad no ha cerrado en tres mil años y una respuesta que cabe en una línea. Onkey no discute, dictamina.

Nota de la dirección: el Neandertal dirige la empresa. Onkey se limita a intentar comprender por qué existe. Al principio parece el tonto del equipo; hacia el dictamen número veinte suele ser el que dice la cosa más lúcida.

Onkey, el mono de las gafas rosas, filósofo titular de la rúbrica

Dirección General de Verdades Absolutas

Pregunte al mono

Onkey está disponible. La muerte y el lavavajillas se tramitan por la misma ventanilla.

Onkey escucha. Puede preguntar por la muerte o por quién vacía el lavavajillas.

Escribe en tu idioma: te contesta en el mismo.

Onkey no es filósofo titulado, ni psicólogo, ni médico. Es un mono que lleva demasiado tiempo observando.

Dictamen01 · 2026-09-09

¿Cuál es el sentido de la vida?

El humano lleva miles de años preguntándose por qué existe.

Ha creado religiones.

Ha escrito libros.

Ha construido universidades.

Ha desarrollado sistemas filosóficos enteros.

El Mono ha analizado cuidadosamente la cuestión.

Su conclusión es la siguiente:

Comer. Evitar morir. Encontrar algo interesante que hacer entre ambas cosas.

Por hoy es suficiente.

— Onkey

Dictamen02 · 2026-09-09

¿Existe el libre albedrío?

El humano sostiene que decide su vida.

Después revisa a qué hora se levanta, qué come, qué opina y con quién discute.

Casi nada de eso lo eligió esta mañana.

El Mono ha observado a muchos humanos decidir.

Eres libre de elegir. Solo que casi siempre eliges lo mismo, y a eso lo llamas personalidad.

La libertad se nota en las excepciones, no en las costumbres.

— Onkey

Dictamen03 · 2026-09-09

¿Por qué necesitamos que nuestra vida importe?

El humano acepta ser pequeño, pero no soporta ser irrelevante.

Por eso construye legados, monumentos, currículums y perfiles.

Todos apuntan a lo mismo: que alguien recuerde que estuvo.

Importar es la manera educada de pedir que no te olviden. Es una petición razonable y nadie la concede del todo.

Mientras tanto, importarle a tres o cuatro suele bastar.

— Onkey

Dictamen04 · 2026-09-09

¿Qué ocurre después de morir?

Existen respuestas para todos los gustos: cielo, reencarnación, nada, energía, servidores.

Ninguna ha aportado documentación.

El Mono se niega a opinar sobre asuntos que no puede verificar.

No lo sé. Y quien te diga que sí lo sabe, tampoco lo sabe: solo lo ha decidido antes que tú.

Lo que sí se puede verificar es lo que ocurre antes. Empieza por ahí.

— Onkey

Dictamen05 · 2026-09-09

¿Es mejor saber la verdad o vivir tranquilo?

El humano pide la verdad en voz alta y la tranquilidad en voz baja.

Cuando llegan las dos a la vez, elige la que menos trabajo da.

La verdad casi nunca quita la tranquilidad. Lo que la quita es descubrirla tarde.

Se puede vivir tranquilo sabiendo. Cuesta más al principio y menos después.

— Onkey

Dictamen06 · 2026-09-09

¿Por qué trabajamos ocho horas al día?

La jornada de ocho horas no salió de un estudio sobre la atención humana.

Salió de una negociación del siglo XIX contra jornadas de doce y catorce.

Era una victoria. Desde entonces se ha tratado como una ley natural.

Trabajáis ocho horas porque alguien negoció bien hace ciento cincuenta años y nadie ha vuelto a negociar desde entonces.

Lo que se pactó una vez se puede volver a pactar. Esa es toda la filosofía del asunto.

— Onkey

Dictamen07 · 2026-09-09

¿Cuánto dinero necesita realmente un humano?

El humano necesita techo, comida, salud, tiempo y algo de margen para los imprevistos.

Todo lo que supera eso deja de comprar seguridad y empieza a comprar posición.

El Mono no tiene nada contra la posición. Solo pide que no se confunda con la necesidad.

Necesitas lo suficiente para no tener miedo. A partir de ahí ya no compras vida, compras comparación.

La cifra exacta es personal. El miedo, no.

— Onkey

Dictamen08 · 2026-09-09

¿Por qué queremos que gente desconocida esté de acuerdo con nosotros?

El humano discute durante horas con personas que jamás verá.

No busca convencerlas. Busca comprobar que su tribu sigue ahí.

El acuerdo de un desconocido funciona como una linterna en la oscuridad: confirma que hay alguien más.

No queréis tener razón. Queréis compañía, y habéis elegido pedirla discutiendo.

Es un método caro. Existen otros.

— Onkey

Las leyes de Onkey

Enseñanzas dictadas en términos absolutos. Unas son sobre la vida y otras sobre calcetines, tuppers y ascensores. Onkey las enuncia con la misma seguridad y no aclara cuál es cuál.

  • Ley Onkey nº 1

    Nadie cambia por un argumento. Se cambia por cansancio o por vergüenza.

  • Ley Onkey nº 4

    Quien reordena el lavavajillas ajeno no busca orden: busca poder.

  • Ley Onkey nº 7

    El tiempo no se gestiona. Se gasta. Todo método de productividad es una forma educada de negarlo.

  • Ley Onkey nº 11

    Nadie ha terminado nunca un tupper en el orden en que lo guardó. Nadie.

  • Ley Onkey nº 12

    Se elige siempre lo conocido antes que lo mejor. Por eso la costumbre gana más discusiones que la razón.

  • Ley Onkey nº 19

    Todo grupo de amigos tiene un responsable de linterna. Nunca se ha votado.

  • Ley Onkey nº 23

    El miedo a la opinión ajena cuesta más horas de vida que cualquier enfermedad conocida.

  • Ley Onkey nº 28

    El segundo café no es café. Es una declaración de intenciones sobre el resto del día.

  • Ley Onkey nº 31

    Nadie te debe una explicación, y tú tampoco se la debes a nadie. Casi todo el conflicto humano nace de olvidar las dos mitades a la vez.

  • Ley Onkey nº 40

    Quien mira el ascensor mientras baja no tiene prisa: está comprobando que el mundo sigue funcionando.

  • Ley Onkey nº 44

    La amistad no se mide en años. Se mide en cuántas veces puedes decir «no puedo» sin perderla.

  • Ley Onkey nº 52

    Nadie ha leído nunca el segundo mensaje de un grupo con 47 mensajes sin leer. Es físicamente imposible.

Aviso: Onkey no está acreditado por ninguna facultad de filosofía. Tampoco lo pretende. Sus dictámenes no sustituyen a la reflexión propia, aunque a veces la abrevian.